18 October 2004 Poema El Poema De Amor Que Nunca Escribirás de Carlos Marzal
Debería nombrar (debería intentarlo)
el afán hasta hoy por ti dilapidado
en perseguir amor, que quizá fuera tanto
como el afán de huir, fatigado hasta el asco,
de todas las trastiendas, repletas de fracasos,
que los cuerpos arrastran, y en que nos arrastramos.
Debería acoger, dar lugar a unos labios
que nombraran sin fe, sólo de cuándo en cuándo
-por momentos, sinceros; por momentos, falsarios-
diálogos de alcoba que pareciesen tangos
(eso acaban por ser, o algo más triste acaso,
siempre que en la distancia solemos evocarlos):
De esta vida tan sucia, de sus trabajos vanos,
me consuela, mi amor, el fingir, fabulando,
otra eterna contigo, cogidos de la mano.
Y habría de alojar dictámenes sagrados,
con los que, ya bebidos, tanto nos excitamos:
De entre todas las perras que en la noche he tratado,
la más perra eres tú. Debería, malsano,
contener esas citas de los domingos vastos,
insulsas y festivas, amasadas de hartazgo,
en que la vida toda se obstina en maltratarnos,
con su aire de ramera experta en el contagio
del odio hacia la vida, del tedio y del cansancio.
No podrían faltar los cuerpos del verano,
cuando la adolescencia ardía por el tacto,
en especial aquél de todo lo vedado.
Ni habría de omitir el vicio solitario,
por el amor perdido en inventar los rasgos
del amor, que, entretanto, no dormía a tu lado.
Y en él habitarían con todo su sarcasmo
-al fin y al cabo son tristes muertos de antaño,
fragmentos de tu vida que salvas del naufragio-
las cartas sin respuesta; yesos aniversarios,
tiernamente ridículos después de celebrados,
que dejan en el alma aroma a mal teatro.
Y los reproches mutuos, merecidos y agrios,
dirigidos al centro del dolor, como un dardo
con toda la miseria que acarrean los años.
El placer del acoso, cuando el amor intacto,
y cuando la ignorancia, ese bálsamo arcano,
no señalaba límites al indudable ocaso.
El maldito poema tanto tiempo aplazado,
y que no escribirás, porque el tema es ingrato,
querría redimirte de todos tus letargos.
Una voz que te daña diría murmurando:
Del amor, amor mío, te quiero siempre esclavo,
para que tus palabras no tengan que inventarlo.
Quien a ese poema de amor dilapidado
incauto se atreviera, sin calcular el daño,
amaría el amor, probablemente tanto
como el afán de huir, fatigado hasta el asco,
de todas las trastiendas, repletas de fracasos,
que los cuerpos arrastran, y en que nos arrastramos.
De “El último de la fiesta”
Otros poemas que te pueden interesar:
- Poema No Intentemos El Amor Nunca de Luis Cernuda
- Poema Si Tú Y Yo, Teresa Mía, Nunca… de Miguel De Unamuno
- Poema El Amor Junto Al Mar de Ángel Cruchaga
- Poema Nuestro Amor de Xavier Villaurrutia
- Poema Mas Que Nunca de Maruja Vieira
- Poema Angustia de Carlos Castro Saavedra
- Poema Nunca Entendí Lo Que Es Un Laberinto de Roque Dalton
- Poema Dulzura Colosal de Carlos Edmundo De Ory
- Poema Cien Sonetos De Amor de Pablo Neruda
- Poema Amor Y Ausencia de Luisa De Carvajal Y Mendoza
- Poema El Tema Del Amor (9) de Manuel José Arce Leal
- Poema Escribir Es Volver de José Carlos Cataño
- Poema Amor Es Más Que La Sabiduría de Jorge Carrera Andrade
- Poema Orillas Del Amor de Luis Cernuda
- Poema Otra Vez El Amor (1) de Delia Quiñónez
Poema El Poema De Amor Que Nunca Escribirás de Carlos Marzal En Poemas Corazón encuentras la mejor selección de poemas, poesía, fábulas, prosas, versos y escritos de tus poetas favoritos. No dejes de visitar los artículos relacionados, donde podrás endulzarte con estupendos poemas de amor, infantiles, para la familia, de amistad, religiosos, y muchos más.
Sin Comentarios
