Poema Carta A La Esposa de Adriano Corrales Arias




14 April 2012 Poema Carta A La Esposa de Adriano Corrales Arias

hablame como siempre
decí que me querés
¿soy en tu vida remordimiento?
Juan Gelman

Estoy sentadito en un banco de niebla

pensándote conversándote extraviado

conversándome pensándome cautivo

separado de vos por la lluvia

el enjambre de cipreses

la punzada de la tarde

aquí reiventándome la fantasmagoría de las palabras

la magia del trance vértebra tras vértebra

en la piel de la herida perpetua la posibilidad del vuelo

pajarito / machete

que volás con mi muerte alrededor de la mesa

al acorde de las horas

intento un gesto para tu cabello de lentejuelas

rostro de cristal azul

para tu voz adormecida en el teléfono

intento un desabroche del duelo en la cintura de tus ángeles

espuelita de mango en la noche de gangoche

para patrullar mis cementerios

intento pero retrocedo intento en el mangle de tu deseo

litoral encrespado por el temporal de tu vientre

ola que rueda y muere y rueda por todo el universo

espera la luz del encuentro en el fragor de los cuerpos

dentro de tu sexo de astros empapado por la semilla de polvo

la nieve amarilla del tiempo

retrocedo pero intento retrocedo cisne calcinado en los abetos

canto de rosario de reyes destronados estrella del sur palma venus

cascada de más estrellas astros estrellas que persigo

para descubrir nuestro pesebre sin mulas ni bueyes sino musgo hierba seca

ciudad fragmentada de los diciembres

rehuyo entonces pero peleo rehuyo

empapelo las paredes con estos ideogramas

parpadeos gritos contraespalda caballo desbocado

en tu falda salto lanza salto

caigo

viacrucis de luciérnagas vasos botellas velas apagándose

cristus rotos

vírgenes guardadas en anaqueles con azafrán de medianoche

olor a azufre sudor hierbabuena pasos en la otra habitación de arena

golpeo finta golpeo finta

paredes de humo

puertas de avena

golpea bajo golpean arriba golpeamos en el centro

sombras en la caverna me llevan

caigo

caigo

caigo

caído

mi descanso es una camilla sin descanso una camilla de niebla

no descanso los miércoles ni los sábados

tu santo es mi santo grial mirasol en el portal en el oratorio

en el altar de flores papel crepé con su mantelito de gamuza

mirame como rezo en tus rodillas me poso nuevamente en tus pechos

beso tus manos tus ventanas tus pies beso todo tu cuerpo

lo beso en la noche del milagro

paseo por tu jardín de alucinaciones con riesgo me incendio

paseo pero el milagro no sucede

sucedo fuego transparente interno externo

no me digás que sos arrepentimiento

decíme que me querés pero no en tus secretos

en tus viajes de notas muertas en tus cadáveres

no por teléfono decíme que me querés

como en aquél pueblo donde ahora dibujo incinero manoteo

detallo una vez más tus pechos tus volteretas en la almohada del silencio

para no despertar a la niña que llevabas por dentro

dormida a nuestro lado

decímelo suavemente ¿tenés remordimiento?

para ser como soy palabra de mis palabras

aguacero del recuerdo pasadizo de lo venidero

fantasma de tus desvelos ¿no me lo decís?

por construirme un hogar de palo en la selva de mis quimeras

un tálamo de viento en los devaneos del verso

almohadones de chocolate sábanas de menta

con tu nena en el escaparate o en la mesa del domingo

con mi desayuno a cuestas ¿no me lo decís?

no me digás qué somos: ¿remordimiento?

sino qué seremos en esta avenida de ausencias

palomita de mi tristeza más oblicua

aguatera de mis fiestas de ceniza

qué seremos si esto somos: remordido remordimiento

abríme con tus decires para poder contarte mis insomnios

caminatas por la hierba

ronda en la madrugada de tus ecos

abríme con tu abrealmas para contarte más de cerca

cómo me caigo por dentro y peleo intento rehuyo peleo

pellizcando las noches para no recibir más que miradas

soliloquios de mi sangre donde me vierto

cerrame pues para no abrirte mis senderos de incienso

alumbrados apenas por tus ojos tus dedos de lucero

cerrame partera del barro poneme unos barrotes

pero decíme cómo seremos

si no me decís que me querés qué soy en tu vida

¿algo más que remordimiento? ¿algo más?

cerrame pues como la madrugada que gotea golpea

se planta en mi acecho por los pasillos de las serpientes

cerrame / abríme – abríme / cerrame

curame con tus hierbas poné tu imagen sagrada al sol a orar por nosotros

por nuestros pecados nuestras dudas nuestras deudas

abrime / cerrame – cerrame / abríme

para que navegués mis páginas retrocesos en letras negras

perfumes malogrados café que no se asienta

vení a esta hoguera de febrero vení tomá mis manos maestrita

consolame con el desconsuelo que no consuela

saboreá estas lágrimas cuchillos apagados en la distancia

apagame / encendeme / apagame / encendeme

decíme que no me querés que me querés que no

que yo soy otro el otro

alguien que imagina tu vuelo los martes o los jueves

tus figurillas de arcilla en la casa sin paredes

las cariátides del último pabellón que no conoceremos

el piso de candela la escalera en flor el cielo en duermevela

decíme con tus dedos de agua apagame en este incendio oceánico

apagame o encendeme o apagame con tus guerreros del viento

pero decíme si hemos sido somos seremos arrepentimiento

con tus manos tus sueños con tus cantos tus anzuelos

porque me ahogo me esfumo porque me quemo

decíme


Poema Carta A La Esposa de Adriano Corrales Arias



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