Poemas por Poetas

A  B  C  D  E  F  G  H  I  J  K  L  M  N  O  P  Q  R  S  T  U  V  W  X  Y  Z 

Biografías de Poetas

A  B  C  D  E  F  G  H  I  J  K  L  M  N  O  P  Q  R  S  T  U  V  W  X  Y  Z 

Poemas por Temas
Poesía Temática

Meta

28 Febrero 2006 Poema Tal Secreto Formáis de Miguel De Cervantes Saavedra

Al secretario Gabriel Pérez del Barrio Angulo

Tal secretario formáis,
Gabriel, en vuestros escritos,
que por siglos infinitos
en él os eternizáis;
de la ignorancia sacáis
la pluma, y en presto vuelo
de lo más bajo del suelo
al cielo la levantáis.

Desde hoy más, la discreción
quedará puesta en su punto,
y el hablar y escribir junto
en su mayor perfección,
que en esta nueva ocasión
nos muestra, en breve distancia,
Demóstenes su elegancia
y su estilo Cicerón.

España os está obligada,
y con ella el mundo todo,
por la subtileza y modo
de pluma tan bien cortada;
la adulación defraudada
queda, y la lisonja en ella;
la mentira se atropella,
y es la verdad levantada.

Vuestro libro nos informa
que sólo vos habéis dado
a la materia de estado
hermosa y cristiana forma;
con la razón se conforma
de tal suerte que en él veo
que, contentando al deseo,
al que es más libre reforma.


Sin Comentarios

28 Febrero 2006 Poema Qué Fácil Sería Para Esta Mosca… de Rubén Bonifaz Nuño

Qué fácil sería para esta mosca,
con cinco centímetros de vuelo
razonable, hallar la salida.

Pude percibirla hace tiempo,
cuando me distrajo el zumbido
de su vuelo torpe.
Desde aquel momento la miro,
y no hace otra cosa que achatarse
los ojos, con todo su peso,
contra el vidrio duro que no comprende.
En vano le abrí la ventana
y traté de guiarla con la mano;
no lo sabe, sigue combatiendo
contra el aire inmóvil, intraspasable.

Casi con placer, he sentido
que me voy muriendo; que mis asuntos
no marchan muy bien, pero marchan;
y que al fin y al cabo han de olvidarse.

Pero luego quise salir de todo,
salirme de todo, ver, conocerme,
y nada he podido; y he puesto
la frente en el vidrio de mi ventana.


Sin Comentarios

28 Febrero 2006 Poema El Vaso de Roger Wolfe

Siéntate
a la mesa.
Bebe un vaso
de agua. Saborea
cada trago.
Y piensa
en todo el tiempo
que has perdido.
El que estás perdiendo.
El tiempo
que te queda por perder.


Sin Comentarios

28 Febrero 2006 Poema Confidencias De Amor de Marilina Rebora

a Rafael de Diego

I

La mecedora de la abuela
acunó mis años de infancia,
horas del arrorró y «La Pájara Pinta»;
después a su compás el corazón joven leyó los poetas,
y al andar del tiempo, con llanto y canciones,
me sorprendió en sus brazos, del amor, la dolencia.

II

Estás lejos, amor: te cubre el follaje;
la maleza de la distancia impide que te vea
y no puedo oírte ?sólo ruidos de pájaros
al despertar la aurora escucho?,
pero, más allá, tu voz amorosa suena
y me penetra para que sueñe contigo.

III

Esta es mi reja, amor, y estas son mis cadenas,
hechas con las horas, los días y los años?
mi existencia cruel por lo que te he querido,
ungida al deber en el tiempo sin límites.
Esta es mi reja, obligación de ser lo que soy,
aunque haya hojas más verdes temblando de rocío.
Aquí te espero siempre hasta un día que nunca llegará,
ese día de silencio que une a todos los que se aman;
y repito tu nombre aunque nadie me oiga,
imaginándome que me besas los párpados.

IV

Estoy sola en mi cuarto y bendigo el crepúsculo
cuyas sombras atenúan las cosas.
Apenas, lejos, una luz se enciende
y cubro con mis dedos los ojos fatigados.
¿Dónde estarás ahora, amor?
¡Cuánto, tú solo, me sostendrías consolándome!
(Cruel me sacude el timbre del teléfono.)

V

¡Corazón! No sabes cómo ha cambiado todo
desde aquellos días de los antiguos tiempos.
El cuarto perdió su tinte
al rayar de la aurora, aquel de cuando iba a verte.
Y ahora, al leer, mi mente se extravía. ¿A quién contarle nada?
En vano aspiro la fragancia del aire:
mi piel no huele a alhucema,
ese aroma que al irte me quedaba en las manos.

VI

Me he habituado a no verte pero no me resigno;
evoco tu figura, una sombra,
y al cerrar los ojos te oigo llamándome,
y me aprietas las manos que te tiendo
y las pones sobre las sienes para que sienta así tus latidos:
mientras, me sumerjo en tu mirada
y mi alma se queda en ti.

VII

Para estar tranquila he de sentirte vivir;
a pesar de todo, quiero saber que vives,
ajeno a mis dolores y a mi desconsuelo.
Y aunque lejos, distante, respirando otro clima,
mi espíritu adivinará trémulo
el hálito de tu alma en el espacio.
Y pensaré: «¡Dios mío, él existe!»

VIII

Cada día despierto: «¡Hoy vendrá!», dice el alma,
mas la noche me encuentra en soledad perenne.

IX

Ya sé que no me quieres… mas no me apesadumbra;
el amor no es perdido, lo absorben otras almas.
Aunque a distancia, corazones amantes
recibirán la herencia tal vez de mi cariño.
Tú mismo, sin saberlo, el día que declares
los hechos que marcaron jalones en tu vida,
en un postrer esfuerzo para que Dios te escuche,
dirás por vez primera: «¡Señor, ella me quiso!»,
y sonriente el Señor habrá de perdonarte.

X

Aunque no me quisiste, te ofrezco mi ternura.
Todo suena distinto al correr de los años;
tal vez un día escuches en cálida nostalgia
el eco de una voz que te cantara siempre.
Allá en los altos árboles anunciaba la alondra,
la calidez del sol estirada en los campos,
el frescor de los frutos en cestas rebosantes,
los centelleantes trigos, espigas de oro.
No me quisiste, amor; no importa
cómo vibraba entera el alma enamorada,
ni que ?alumbrando el camino del posible retorno?
esperaran cien lámparas en la cerrada noche.
Pero no me quisiste en horas de sazón;
hoy queda mi ternura declinando en el tiempo.

XI

Entonces, como en los cuentos:
«Fueron felices…» Pero tú no estarás,
tampoco estaré yo, que nos habremos ido;
miraremos los hijos desde una lejana estrella
y ellos serán dichosos, pues nuestro sufrimiento
les habrá deparado, de Dios, las gracias.

XII

Tal el antiguo cuento: «La Reina de las Nieves»;
a cada flor pregunto: «¿Dónde estará…?»
«¿Alguien lo vio pasar…?» Y contestan campánulas
que no le vieron nunca por el azul cercado.
Dios bendiga al errante, a quien espero
con aroma a alhucema para el abrazo.

XIII

Un día has de volver… ¡Dios mío! ¿Será tarde?
Y he de recibirte con júbilo.
Tan lejos los ayeres parecerán irreales,
sueños de niño en feérica tierra.
Será un país distinto, de habitaciones altas,
jardines colgantes y vidrierías.
Allí nuestras imágenes se mirarán de frente
y ?nuevas a los ojos? aparecerán nítidas.
Tú vendrás a mi encuentro sin palabras.

Y acaso un ave
?como en las primaveras de ayer?
cante, amor mío.


Sin Comentarios

28 Febrero 2006 Poema Versos Del Caminante de Leon Felipe

I
Deshaced ese verso.
Quitadle los caireles de la rima,
el metro, la cadencia
y hasta la idea misma.
Aventad las palabras,
y si después queda algo todavía,
eso
será la poesía.

II
Poesía,
tristeza honda y ambición del alma,
cuándo te darás a todos… a todos,
al príncipe y al paria,
a todos…
sin ritmo y sin palabras!

III
Sistema, poeta, sistema.
Empieza por contar las piedras,
luego contarás las estrellas.

IV
Poeta
ni de tu corazón,
ni de tu pensamiento.
Entre todos los hombres las labraron
y entre todos los hombres en los huesos
de tus costillas las hincaron.
La mano más humilde
te ha clavado
un ensueño…
una pluma de amor en el costado.

V
No andes errante…
y busca tu camino.
-Dejadme-.
Ya vendrá un viento fuerte
que me lleve a mi sitio.


Sin Comentarios

Página: 1 de 66 1 2 3 4 5 » ...Última »

Top ^ | WP | Feed | CC License | Blue-Pix Theme
Page Load Time: 2.710 s. | SQL Queries: 14 Literature Blogs - Blog Top Sites