30 August 2004 Poema Sinceridad de Roxana Popelka
¡Qué cabrón
era Mick!
Decía que no
quería acostarse
conmigo porque
estaba gorda.
No estaba gorda,
Mick,
estaba embarazada.
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¡Qué cabrón
era Mick!
Decía que no
quería acostarse
conmigo porque
estaba gorda.
No estaba gorda,
Mick,
estaba embarazada.
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Cuando en tus manos soy
espiga rota
me cortas el oxígeno
en la boca de ahogarte
con mis labios mejores.
Libérame las manos
necesito
sacarte de mi carne.
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[a]
En medio el corazón que ya no cuenta
duermevela
el tiempo tiempo tiempo?
camina sin pesquisa imaginable.
[b]
Me lleno, te lleno
de verdes sin reposo
tengo
cuajado tanto espacio tengo
el paladar cansado de tu huida
de mi
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Pincelada que baja desde el cielo
a repartir un bien incomprensible,
larga y triste figura
que quiere llevar miel entre las manos;
rayo de sol que besa los labios de la amada,
una amada que a los ojos del mundo
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Más que cualquier ciudad, es poderosa
la ternura del hombre.
Más que cualquier camino, es caminante
la pisada del hombre.
Más que cualquier silencio, tranquiliza
lo piadoso del hombre.
Más que cualquier olor, es delicioso
el perfume del hombre.
Y
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